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The Dad Lab, o como unir amor, pasión y 'ludocimiento'.

 

En estos tiempos que cualquier movimiento de redes lo marca la estrategia del enésimo CM, o el calendario de publicaciones de ese curso de Marketing online para emprendedores, o simplemente la copia de la copia de copia (...) de esa página tan chula... De tanto en tanto topas pequeñas joyas que, aunque tengan alguno de esos elementos enlatados en el "fondo de armario", intuyes algo auténtico, algo fresco. Un regalo que te da la oportunidad de parar 15 minutos del fugaz tiempo de lectura en redes, deleitándote con algo bien hecho.

 

The Dad Lab es un ejemplo claro de este tipo de comunicaciones: un padre, un hijo y ciencia a través de la vía lúdica. Sergei Urban describe su viaje por la redes con la siguiente propuesta de valor:

 

"No soy profesor ni científico, solo soy padre de Max (3) y Alex (5) compartiendo el viaje de paternidad 🚀 Consejos para padres ⚗️Experimentos 🎸Juguetes ✂️Manualidades"

 

Amor: se puede percibir como el amor por sus hijos, no solo permite compartir buenos momentos en espacios de juego, si no que además le sirve de inspiración para mostrarlos al mundo y poder aprender de su experiencia.

 

Pasión: que bien nos sienta hacer aquello que nos genera esa fuerza motriz tan primaria, que cuando miras el reloj despue´s de acostar a los peques, son las 3 de la mañana en este o aquel proyecto. Sergei es capaz de convertir ciencia en actividad, en propuesta, en movimiento... En pasión, y no solo suya, sino en una pasión de equipo, de familia.

 

Ludocimiento: en tiempos de la gamificación y del aprendizaje lúdico como eje de congresos y formaciones, nos estamos situando en el terreno de lo obvio. Hagamos un poco de memoria y visualicemos a aquel profesor/a que recordamos de la infancia. Es@ que lanzaba 1 kilo de madera y un kilo de hierro por la ventana de clase mientras tu quedabas embobado por una alegría infinita. Además de embelesarnos, esos docentes supieron plantar una semilla, esa que ahora germina en cada ejercicio del coach grupal de nuestra oficina, que con una dinámica X consigue retrotraernos a esos momentos. TheDadLab hace lo mismo con ese "poco de azucar" que funcionaba entonces, funciona ahora y funcionará siempre: el ludocimiento.

 

En definitiva, apasionante, lúdico, simple y fuente de conocimiento compartido. No me queda nada más que aportar. Solo quiero acabar este post y hacer lista de las actividades que haremos mi mujer y yo con mi pequeños cada fin de semana que queramos disfrutar de las sencillas maravillas propuestas por TheDadLab.

 

Gracias, Sergei.

 

 

Ángel Cruz González.

Artesano Digital.

 

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